martes, 15 de septiembre de 2009

Tercera persona

Hoy Favio se levantó con tristeza en el alma y una sonrisa vaga en el corazón.
Ayer vió lagrimear a Sandra. Por su culpa se manchó un poco esa alma tan bella, por la estupidez de Favio se opacó un poco el brillo del Universo. Todo por sus tonterias de decir lo que siente (que la quiere mucho, no con ese sentido, sino de verdad), de haber dicho lo de los abrigos en su último post sabiendo que Sandra le regaló una casaca y sobre todo por haber decidido alejarse.
En realidad él no quiere irse a Lima como está planeado. Él desea quedarse en la única ciudad que le gusta, a pesar del sol insoportable y de la falta de trabajo y oportunidad en su rubro. Sabe que no podría vivir normal sin jugar Tekken 5 con Osmar y Yan, que no estaría igual sin dejar de reir junto a su hermano Diego o de dejar de jugar con Judyth a ser los mejores sabiendo que lo son. No sería lo mismo sin saber que debe estar allí para escuchar a Lucía y tratar de cuidarla de vez en cuando aunque le duela no poder estar allí siempre. No será lo mismo no visitar a Elizbeth para hablar piedras o dejar de pasar la tarde escuchando metal con Fernando y Antonio.
La vida no será igual sin Sandra que lo escucha pacientemente, aunque siempre repita las mismas tonterías, aunque muchas veces la haga enojar.
Es en este momento en que desea no tener abrigo, sino un abrazo de verdad, que a pesar de estar trabajando todo el santo día en un lugar donde mucha gente lo estima (y ahora puede decirlo de verdad) se siente solo, tanto como Sofía, tanto como Gabriel y Gonzalo.
Es raro. Favio solamente escribe de personajes solitarios y solamente ahora cae en la cuenta de eso. Como dijo Sábato, Tal vez sólo haya un tunel oscuro y solitario: el mío. Lo hace porque está solo de verdad, porque ha sufrido las desventuras de la reflexión insondable en la que te descubres tal cual unidad de un conjunto infinito como es el tejido circular de la vida, el universo y todo lo demás.

(Es por eso que la gran mayoría lo creen loco, muchos lo evitan y una escasa minoría lo consulta...)

Hoy Favio se sienta a escribir en un espejo, dando forma a letras que dan forma a su vida, escribiendo su propio destino, tipeando cada respiro que se convierte en real, dictándose a sí mismo los pensamientos que una vez engendrados se reflejan un segundo antes en impulsos binarios correspondientes a pensamientos futuros. Hoy no está con ganas de contar sobre Sofía o sobre el mundo, hoy no está para dedicarle textos a la señorita de la edad aparente o a la pseudo Maria Iribarne.
-Gracias extraño - dice Favio al pensar en su contador de visitas.
Y cierra la pestaña. No se cree capaz de seguir manteniendo un blog como este, con textos malos en abundancia, con erratas y premuras de ideas e historias. Tiene mil borradores pero da igual porque ahora solo quiere hablar de lo solo que se siente ante el futuro que está tan cerca. Hoy sólo quiere hablar de lo arto que está por fingir que sabe escribir, hoy quiere decir lo cansado que está de regalar siempre su corazón cuando lo patean sin reparo (a veces suave, a veces duro), hoy quiere decir (aunque está explícito en todos sus textos) que es romántico y patético por lo redundante, que le gustaría ser más valiente y dejar de vacilar tanto cuando quiere decir algo.
Que al final todo este texto era para decir que no quiere irse pero parece que es la vida la que lo botara...

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Hoy Favio tiene ganas de escribirse como un extraño,
porque tiene miedo de quererla para siempre...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tabris I

Tabrís es el ángel del libre deseo y no debe dejar jamás su deber. Su tarea es visitar a los hombres y manejarlos cual fichas de ajedrez, no cambiando su parecer, sino desatando aquello que nuncan buscan frenar: sus bajos instintos.
¿Cuánto tiempo perderemos para conocernos y entender que aun somos animales? Vemos un ejemplar del sexo opuesto y sentimos atracción, a veces no tan sólida pero siempre leve, notoria, presente. Tenemos la comida que queremos y buscamos caprichos, peleando por la última galleta con los demás, tomando la propuesta de regresar al mercado, de encerrar las preguntas y formar parte del mundo. Basta sólo un suspiro de Tabris, una mirada, un simple pensamiento para que el mortal ingenuo deje de razonar y comience a dejarse llevar por el corazón instintivo. Al fin y al cabo, nuestro instinto se divide en dos: el instinto de supervivencia y el instinto de reproducción. Imaginense que cualquiera de los dos se libere del todo: sería nuestra perdición. Matariamos ante cualquier pequeña amenaza, peleariamos ante cualquier tonteria como el papel que cayó en tu pedazo de calle o tomar el último paquete de papel del supermercado. Habrían violaciones y subiría la tasa de natalidad, nacerían más dictadores, más asesinos, pero tambien más filósofos y pacificadores. Miren que si no fuera por eso, no hubiera bajado los Grigori, quienes por lujuría de las hijas de los hombres empezaron a revelarle al ser humano algunos de los secretos del cielo; como por ejemplo el movimiento de los cuerpos celestes, el arte de hacer armas, y el mejoramiento de la cara y el cuerpo con maquillaje y perfumes, perfeccionando así la modernidad y la vanidad.
Tabris es de los seres más poderosos del universo. Su misión es caminar por todo el mundo desatando pasiones y bajos instintos. Sólo tiene que recorrer emanando deseo y libertad en la conciencia para probar quienes son los elegidos, los que están dentro de los simbólicos 144,000 que serán sellados por sus congéneres, de aquellos elegidos que a pesar de ser azotados por la tentación se sienten más fuertes y consiguen reprimirla. Ese es su deber: separar a los más débiles de los fuertes, mostrarles a los humanos lo débiles que son en acción, en desición, en fortaleza mental.
Hoy camina por Arequipa, inocente como siempre lo ha hecho por esta ciudad de pecado, donde los temblores son comunes y también las protestas. Ya lo hizo antes, mil y un veces, pero solamente hoy es especial, hoy es diferente porque hay algo distinto en el aire: una presencia pertubadora.
Tiene cara de niña, y quizas lo es. Delgada, con lentes grandes y pelo a la altura de los hombros. Se le nota en la cara lo enamorada: no de alguien, sino de la vida misma (su sonrisa le delata) Tabris sabe inmediatamente que ella es de las personas que ven todo simple, no se complican, que piensan y razonan como nadie pero que a la vez no se torturan ante el Temor de Dios, ante la llegada de la AH1N1, ante la muerte. Es de esas chicas que caminan meneándose, no por sensualidad sino por naturaleza, de esas mujeres que no necesitan maquillaje porque ya se saben bellas de verdad. Es tanta la seguridad en sus facciones, tanta la destreza de mente notoria en su aura que Tabris tiene que admitir que no ha visto un ejemplar humano así en dos mil años.
La sigue, intentado desentrañar su espíritu porfiado. Camina sin prisa, no cansada, sólo calmada. ¿Es esto lo que los mortales llaman atracción? Aunque la tradición los suele representar como varones, los ángeles no tendrían sexo debido a que son espíritus puros; entonces ¿por qué Tabris seguía a esta mujer? No es curiosidad, no es deseo, no es nada particular. Es la primera vez que este ser tan poderoso se ve presa de sí mismo: deseo puro, irracional, sin sentido ni objetivo, caminando tontamente atrás de chica (¿o niña?) de quizas veinte (¿o dieciseis?), sin algún motivo en particular: solamente observarla.
Es triste ver como un ser inmortal, como alguien con poder y sabriduría suficientes para destruir un continente cae en la trampa infinita del observar a una bella mujer no por obtener placer de ella como hace la mayoría, sino por el simple hecho de disfrutar de belleza, como hacemos algunos. Tal vez es la soledad, tal vez el hecho de tener que vagar solo por la faz de la Tierra, viendo naciones desaparecer y árboles eternos secarse, viendo reyes coronarse y partidos políticos crearse. Hoy Tabris quiere que lo abracen, o tal vez simplemente mirarla para siempre...



PD: Ahora entiendo porque cuando llega mi cumpleaños me regalan guantes y abrigos: porque saben que no tengo nadie para que me abrace...

PD2: Les recomiendo este precioso blog, es una de mis pricipales fuentes de inspiración :)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Del sufrimiento del alma

Leí este texto y no pude dejar de admitir que mi alma está sufriendo...


-¿En qué piensas? - le preguntó la Celebridad.
-En que no tengo que fingir que soy fuerte y eso me alivia mucho. Durante parte de mi vida tuve problemas constantes a la hora de relacionarme porque pensaba que sabía mejor que todos cómo llegar a donde quiero. Mis novios me detestaban y yo no entendía la razón. Una vez, durante la gira de una obra de teatro, me engripé de una manera que no podía salir de la habitación, por más que me aterrase la idea de que otra persona interpretase mi papel. No comía, deliraba con la fiebre; llamaron a un médico, que me mandó regresar a casa. Creí que había perdido el trabajo y el respeto de mis compañeros. Pero no pasó nada de eso: recibía flores y llamadas. Querían saber cómo estaba. De repente, aquellas personas que yo creía mis adversarios, que competían por el mismo sitio bajo los focos, ¡se preocupaban por mí! Una de ellas me envió una tarjeta con el texto de un médico que se fue a trabajar a un país lejano: "Todos conocemos una patología del África central llamada enfermedad del sueño. Lo que tenemos que saber es que existe otra enfermedad parecida que ataca el alma, y que es muy peligrosa porque se instala sin que nos demos cuenta. Cuando notamos el primer indicio de indiferencia y de falta de entusiasmo respecto a tus semejantes, ¡estate alerta! La única manera de prevenir esta enfermedad es entendiendo que el alma sufre, y sufre mucho, cuando la obligamos a vivir superficialmente. Al alma le gustan las cosas bellas y profundas".

Páginas 152-153
El vencedor está solo.
Paulo Coelho