jueves, 31 de diciembre de 2009

Sueños

Aún espero la lluvia para que borre dudas aquí, aún espero la casualidad más grande de mi vida para que consuma todo y me libere de esta prisión mental.
Soy un eneatipo cuatro, me la paso enganchado al pasado analizando cada pedazo, cada palabra, cada hecho que pasó, pudo ser y lo que hubiese sucedido de haber sido. Mi mente es destructiva en sí misma, sola y en su estado natural encuentra sosiego en sueños extraños como el de anoche.

Era una patio gigantesco, casi un parque pero de alguna forma yo sabía que tenía límites (no los veía ni percibía, pero sabía que ese jardín no era eterno). El maestro Borges nos guió por cada una de las celdas sin rejas que estaban repartidas por el campo, en algunas había una o más personas, pero todas en conductas abstrayentes, algunas trepando por una cuerda sostenida de la nada, otros armando castillos de arena con material inexistente y otros tantos haciendo teatro de objetos inanimados (me llamó la atención un anciano que pretendía ser una silla y de verdad lo parecía.) Una niña pequeña, quizas tú a los cinco años por la voz y la carita perfecta preguntó que hacían.
-Intentan ser felices. Todos lo hacemos, pero ellos están cercanos a lograrlo.
Seguimos caminando y la gente comía tierra, se colgaba cabeza abajo de los árboles y otros flotaban sobre ellos. Una mujer levantaba piedras con la voluntad mientras jugaba ajedrez con un niño sin brillo en los ojos. No pude detener mi curiosidad y le pregunté qué era aquel chiquillo.
-¿Él? No es nada, es una disfunción cerebral de tu recuerdo de Daniel Thomas, el único amigo que tuviste de pequeño y que fue real del todo.
Recuerdo el nombre y me estremezco, me doy cuenta de que todo es un sueño, que Borges es ficticio y lo sabe y me da escalofríos sentirlo tan real.
Llegamos hasta una casita pequeña, miserable (¿deberé agregar que apenas se sostenía o el lector lo adivina?) Borges nos hizo acercar a la ventana mientras nos anunciaba el invento más grande del mundo, el control mental de la masa y la vida. Cuando me asomé me dí cuenta que mi cuerpo estaba en la camilla y no desde la ventana observando, y cuando me dí cuenta estaba adentro del cuarto recostado mirando a los extraños, como turistas en un zoológico, como doctores ante un tumor. Borges pidió silencio mientras decía que yo había muerto de mala impresión, de un sueño que creí real y que terminó desbaratando mi sistema nervioso acabándome al mismo tiempo en el mundo onírico y el mundo físico. Quise protestar y no podía moverme, no podía hablar y no podía ver el espectáculo: Lucía siempre me dijo que la muerte era quedarse ciego y así era efectivamente, con la consecuente parálisis de los sentidos. Fue cuando sucedió. Mi mente dejó de pertenecerme y mi cuerpo también. Yo solamente era un testigo más del espectáculo de ver al Bibliotecario del jardín de senderos que se bifurcan, era su marioneta y hasta pensaba lo que él quería, hablaba lo que él deseaba y me movía como él ordenaba. Intenté luchar contra su mente pero ganó sin esfuerzo. Me obligó a pararme de manos y caí, me golpeé la cabeza y me levanté sin dolor alguno; luego levanté un cuchillo del suelo y procedí a cortarme la muñeca izquierda no en el sentido de ella, sino por el camino de las venas azules que llegan a mi mano. Yo no pensaba, era solamente el títere obediente, la mascota de la voluntad de un ser atemporal marcado por la filosofía del mundo...

Fue cuando desperté sudando. Hacía frío y yo seguía desnudo en mi cama, pensando por mí mismo, hablando por mí mismo. Miré a todos lados en esa oscuridad insondable, llamé al maestro Borges y nadie, ni siquiera mi subconsciente respondió; estaba solamente la noche, la oscuridad, el sonido del viento a través de las cortinas y mi respiración agitada.
Todo había sido un maldito sueño pero, ¿por qué tenía un golpe en la cabeza y un corte en la muñeca?


PD: Estó sucedió en mayo. No puedo negar mi fascinación por Borges, pero mi admiración llegó a su cumbre después de este incidente inexplicable... No quise hacer un recuento de este año, ha sido tan bueno que sé que el que viene será mejor. Te deseo lo mejor querido lector!!

viernes, 25 de diciembre de 2009

Por ti (de Navidades e ilusiones)

Cuanto me gustaría escribirte un poema de esos que desarman, de esos que te harían caer rendida. Me gustaría tener buena voz y cantarte una canción de amor, de aquellas que te conmueven, de las que nos hacen recordar 'il postino' y los caprichos de Neruda.
Daría tanto por ser el galán que deseas, el que te dé seguridad y domine la situación, el que vive sin obsesiones y sin mirar nunca atrás. Me invitas a ser parte de tu vida?
Solamente que si lo haces, no te arrepientas por favor.

bueno yo soy d la idea de sperar igual vamos a estar juntos no?? depaso me conoces mas yo soy bien brava despues tu mama me va a odiar x malearte jajaj

Es como cada vez que te veo, me esfuerzo en ponerme guapo para ti, en parecer un 9 a tu lado (10 perfecto), tú, la chica nítida de mis sueños, la que Perales llamaría gente maravillosa.

Eres todo lo que quiero por navidad.


SMS recibido el 24/12/2009 08:59:44 AM

jesús te dió tu super y maravilloso regalo en noviembre :-D


Vaya que me gané con el regalazo adelantado ;)
Feliz Navidad para todos!!

Escuchando: Aterciopelados - Bolero falaz

jueves, 17 de diciembre de 2009

Niños

Jesús llega feliz a casa y corre donde su madre.
-¡Mamá! ¡Tengo mi chica, tengo mi chica!
-¿Cómo que tienes tu chica? ¿Te refieres a una enamorada?
-Si mamá, es mi chica.
Y mi tia Blenda sonríe. Que ternura saber que su niño de tres años ya se ilusiona de es forma y está tan feliz de querer a alguien. [...]
-Cuéntame, quien es.
-Se llama Sofía. Se sienta a mi lado y hoy día le dije que me gustaba y ella también me dijo que yo le gustaba!
-Me alegro hijo.
-Luego fuimos a jugar juntos y no nos soltabamos la mano. Joel se burló pero lo empujé para que se callara.
-Tampoco creo que debas hacer eso en el jardín Jesús.
Hizo un gesto de a quien le importa y se fue quitando el mandil.
-Luego le regalé mi cruz.
Fue cuando el color se le subió a Blenda y lo miró allí, inocente regalando una cruz de ciento treinta y ocho soles.
-¿Por qué hiciste eso?
-Porque quería.
-¿Estás loco? Me costó mucho comprartela, quería que la tengas y te dije que...
-Que Diosito me iba a cuidar y que tu siempre ibas a estar conmigo.
-Entonces, ¿por qué la regalaste?
-Yo no suelo preguntar porque no está papá. No lo hago porque no quiero incomodarte pero yo también quiero querer a alguien, vas a ver que vamos a ser muy felices porque ella me dió su corazón y yo también quería darle algo valioso, aunque creo que aun debería darle más...
Es entonces que Blenda ya no dice nada porque no hay nada más que pueda decir. Se le olvida a veces que la felicidad está en la inocencia.


PD: Gracias nee-chan por darme la historia. Que tu hermanito sea muuy feliz con su chica ;)

lunes, 14 de diciembre de 2009

whispering

A pesar del poco tiempo, me doy cuenta que eres todo lo que conozco de amor..

Son tantas las cosas que quiero preguntarte, tantas las anécdotas que quiero hacerte partícipe, tantas las sonrisas reservadas. Siento que si no aprovechamos bien el tiempo tal vez nos falte demasiado, que nos vemos 2/7 de semana y es más que suficiente para aguantar todo lo que sucede en el trabajo, en el hogar, en el instituto y en el maldito universo. Podría coger cualquier maldita combi con tal de un abrazo más, con tal de hacer que no existe mañana y nos quedemos pegados como lapa (te robo tus palabras) como si fuese el último abrazo, como si te fuese a marchar de viaje de nuevo o yo a alguna práctica disparatada.
¿Son esos abrazos miedo a perder? Tal vez, es demasiado pronto para juzgar. Quiero abrazarte y haecrte olvidar todo, quiero poder tenerte tan cerca y hacerte sonreir, sentir que las tardes son tan cortas aun siendo verano, ver las horas volar de solamente respirar tu esencia (porque no hay que ser Jean-Baptiste Grenouille para diferenciarte)
Siempre me quedo sin palabras contigo, siempre olvido decirte lo mucho que te quiero. Quiero decirte lo realmente importante y se me va la cabeza en cosas pequeñas, como sentir el calor de tu cuello, tus besos traviesos y acariciar tus brazos torneados. Me desconcentro al tenerte asi que ya no puedo recordar datos estadísticos ni historias de Patton o de Onassis. Dejas mi mente sin dirección y me vuelvo daltónico para ver un solo color: el tuyo.


Déjame quererte tanto
que ya no diferenciarás tu mano de la mía.




PD: Me está empezando a gustar la naranja señorita ;)
PD2: Este es un recado de esos que nacen del corazón. Una de las mejores personas que he conocido me pidió que lo adjuntase y aqui está:

Tu amigo Fer te extraña Nataly

Esta frase es el resumen de ruegos y desesperanzas de una ida que demora la vuelta. Si lees esto, déjame decirte que aquí el joven espera su regreso pronto y le desea la mejor de las vacaciones.

viernes, 11 de diciembre de 2009

I don't want to peg for food

¿Qué diría un ángel?
Este demonio quiere saber...

Cuando chico encontré un pequeño libro entre los textos universitarios de mi madre. Era delgado, como de setenta hojas y blanco sin forro. Me atrajo el nombre, tan docto para mi inteligencia pueril y me obligue a leer algo que influiría gravemetne en mi vida: se trataba del Manifiesto del Partido Comunista.
Me gustó una fotografía del libro original, aquel en almén, me gustó el pensamiento libre y sobre todo la explicació de que la historia era una tonta lucha de clases, siempre el oprimido contra el opresor. Le pregunté a mi madre por qué no se luchaba por esa idea de una sociedad sin clses, sin diferencias, donde todos tengan los mismos derechos y no haya la gran diferenciacion de trato existente sobre todo en mi pais. Me respondió:

- Porque es una utopía y todos prefieren tirar por su lado.

Desde pequeño no me interesó el dinero, no por bondad o falta de materialismo, sino porque nunca lo tuve. Yo fui de esos niños que veían una propina cada dos años, cuando la abuela venía a la ciudad desde su chacra. En navidad nos sentabamos y hasta hoy en día navidad significa para mí dos cosas: el recordatorio del nacimiento de una nueva era (porque para mí el año nuevo empieza el 25 de diciembre) y sobre todo una cena con mucha ensalada.

[Vale aclarar lo implícito: en mi casa casi nunca hubo regalos de navidad y mucho menos cenas elegantes, una presa de pollo está bien o un revuelto de ensalada con arroz]

Mi hermana y yo nunca nos hemos quejado, hemos sido felices comiendo menestras y detestando los bistecks no porque nos cause repulsión comer algo con cara, sino por falta de costumbre. Y es que hay que ver lo cara que es la carne para entender dicho racionamiento de mi madre al criarnos en lentejas y lechugas.
Claro que el asunto monetario no se limitó a la comida. Las casas en las que he vivido han sido numerosas, lo malo del negocio inmobiliario en nuestro pais (lo pueden confirmar los que alquilan) es que cada mes el casero desea subir diez solsitos más, total, ¿qué son diez soles?
La ropa es repetitiva. Fui famoso en el colegio y ahora en el instituto (ya lo he oido sin querer) de ser el chico uniformado: siempre usando la misma vestimenta. ¿Qué les interesa? Yo vivo lo mío, ¿porque tienen que fijarse que mi buzo azul (el último que me queda) tiene un agujero por la pierna?
Pero eso no es lo peor. Mucha gente lo calla educadamente y lo deja pasar, pero lo que no perdonan es que no los acompañes a sus actividades extra. Pongo ejemplo del colegio: mis amigos iban al cine una vez por mes al menos y siempre me invitaban. Yo habré asistido dos o tres veces con ellos y que decían? Tacaño. En la mente limitada de un crío no entra que uno no pueda tener veinte soles. Y si uno no los posee, ¿acaso tus padres no tienen? Y eso si no lo creen. ¿Habría sido apropiado contarles cuando de chico mi madre ayunaba por darnos de comer y eso originó su enfermedad? A veces me imaginaba la cara que pondrían cuando les dijese que nuestra refrigeradora andaba vacia por semanas, ahorrando energía de la ausencia de poder hacer el mercado. ¿Qué hubieran dicho de saber que aún tenía un televisor a blanco y negro?
No importa. Los perdonaba siempre porque eran como yo niños, era sencillo no conocer esos extremos y su inocencia pecaba de atrevida. El problema es ahora, cuando esa situación se repite con personas de veintitantos años.
Porque claro, Náquira es un tacaño sonaría más delicado pero no. Dicen que soy egocéntrico, que soy un creido y que los veo como poca cosa. Para ellos es imposible no tener veinte soles para salir a tomar unas 'aguas'
Hoy la situación me tocó hondamente. No sé si será su inocencia pero mi amiga me comprometió a ese almuerzo de despedida de la clase. Hoy mi último día de clases en el instituto tenía que ser perfecto pero me lo opacaron. De frente me atacaron con que tenía que pagar y me dolió...

[recuerdo nitídamente la última vez. Pidieron para una camiseta y yo no tenía. Decían que era un conchudo, un avaro porque no quería pagar y al fin dije: no tengo plata. Las risas llegaron y empezaron con el comentario que más me ha dolido en mi vida: 'que acaso comes dos veces a la semana y vives en una estera?']

No voy a asistir a ese almuerzo porque de verdad no tengo dinero, pero para ellos YO NO QUIERO ASISTIR. Me duele no poder compartir un último día con esos extraños, con aquellas personas que han sido parte de mi vida los últimos tres años y lo peor, no les interesa que yo vaya porque piensan que no quiero verlos...




Lo siento amigo lector si has venido a encontrar historias aqui. Este blog se hizo para ser el paño de lágrimas que difícilmente aguanto. Cada vez que escribo algo, dejo el sentimiento ahogado y puedo seguir, cada vez que me atormenta una idea la acometo en código binario y la plasmo aquí, donde queda tan expuesta que se vuelve impersonal y deja mi alma limpia. Es cierto que escribo muchas historias que mi cabeza hila pero también desfogo la impotencia ante este mundo capitalista donde impera la belleza, el dinero y el poder.
Al fin y al cabo, este blog fue creado para limpiar mis dudas, para matar el ansia. Pido perdón de nuevo al lector expectante.

martes, 8 de diciembre de 2009

Eres la que me gusta despeinar (por más mal que suene)

Estamos en una epoca relativista. Podemos remitirnos al periodo clásico, cuando todo era ciencia, cuando los filósofos confiaban más en los hechos probados hasta que llegó Cristo y doctrina apaga luces.
Todo se volvió fe. Todo se convirtió en doctrina y se apagó la iluminación por muchos siglos, por muchos siglos nos vimos estancados, por muchos siglos la Iglesia apagó el crecimiento pero nos hizo más ricos espritualmente.
¿Valía?
Tal vez. Llegó el renacimiento, llegó el nuevo pensamiento y las nuevas ideologías. Cada quien escogía como pensar y de repente veía su vida regida por principios que lo iluminaban. Marxismo, capitalismo, imperialismo, toda ideología empezó a demarcar su territorio en el mundo, dijiste que estabas satisfecho, Dios, nos dejaste en un mar de confusión...
Fue cuando surgieron estos movimientos flojos, de jóvenes cansados de tanto luchar, de gente arta de ver guerra, división, que querían amor y amistad; claro ejemplo, los hippies, el mayo francés.
¿Qué hacemos para mantener el mundo unido? El amor quiere ganar pero no se puede darle fácilmente todo. Es cuando llegamos a este punto, nuestra época actual de relativismo, donde ninguna verdad es absoluta, donde cada punto de vista es un mundo, una sentencia verdadera dependiendo del lado en que se vea.
Es mejor así. Yo soy católico, tu guerrillero. No hacemos guerra, nos respetamos porque al fin y al cabo, solamente son puntos de vista. Estamos en una época donde el facilismo es lo más sencillo, donde importa lo que uno siente a pesar de lo contradictorio. Ejemplo: ser católico pero seguir el tarot o bien ir a misa todos los domingos después de haber fornicado los sábados.
Uno vive con lo que siente su verdad, con lo que le gusta, con lo que hace sentir cómodo siempre que no viole el derecho de los demás a ser felices. Es allí donde entra mi verdad, mi única verdad absoluta, la que me hace vivir en paz: TE QUIERO.
Nos conocimos en agosto del dos mil seis. ¿Hubiera sido lo mismo si nos hubieramos besado desde el comienzo?
No sería lo mismo. Tenias que darme guerra al fin y al cabo. Tenías que conocerme, tenía que aprender lo hermosa que es tu sonrisa, tu complicidad de parrandas y caidas vergonzosas, tus secretos de escándalos laborales y tus abrazos.
Me gusta estar contigo, me hace ver que todo esfuerzo tiene recompensa, que toda alegría se dispersa. Ahora ando siempre de buen humor (pregúntale a mi madre, a mis amigos). Siento que llegué a ese momento de mi vida que se convertirá en mi credo, en el que creo en tí, en tus abrazos, en tu forma didáctica de enseñarme a morder el labio durante la cual me siento como un criminal, buscando defensa en el aire que nos rodea y que a pocos se escapa...
Puedo vivir con todo este cargo de conciencia. Si hubieramos vivido en otra época tendriamos que pegarnos a alguna doctrina. Si los hippies no hubieran reclamado no tendriamos la libertad de ir a misa cuando podemos y no como debemos, si no me hubiese cortado durante tanto tiempo andando alrededor sin preguntar, si no me hubieses atacado (que buen beso por cierto) no estariamos aquí, sonriendo, extrañándote a pesar de que solamente han pasado diecinueve horas desde que te dejé.
Te quiero, y me duele saber que no bastan dos palabras para decirlo. Maldito léxico limitado, te digo que te quiero con toda mi alma y que haré lo posible para tener más de esas tardes perfectas que tanto nos gustan...



Me gusta besarte porque luego sonríes

jueves, 26 de noviembre de 2009

De Lima y el amor

Imaginen una ciudad cualquiera, perdida hace cincuenta años en lujos innecesarios y una sociedad aristocrática en decadencia. Sitúenla en el mejor sitio del Pacífico y mezclen todas las razas del mundo: desde los negros del salvaje África hasta los chinos perdidos en busca de restaurantes nuevos, contando a los gringos con autos poderosos y a los italianos negociantes hábiles. Imaginen un nombre de fruta, un nombre repetitivo y sencillo, que casi simboliza a la ácidez de esta ciudad con tanta corrupción del alma y pobladores desenfadados dispuestos a todo por su propio bienestar sin pensar en el prójimo. ¿Lo dijiste? Si, se trata de Lima, la horrible.

Es fácil notar cuando una ciudad se divide, lo hace por el límite de distrito, por una autopista de ocho vias o por diferencia en la arquitectura de las casas: Lima ahora mismo se encuentra dividida en dos zonas por dos grandes leyendas vivientes: Carita y Tirifilo.

Tirifilo es un hombre recio de casi dos metros, negro y con pelo crespo de mulo, con unos brazos capaces de destrozarle el cuello a un caballo. Ha dominado su zona desde siempre, desde que se dió cuenta que era hombre y que tenía derecho a pelear todo lo que la vida le negó: familia, dinero, respeto y amor. Huérfano de nacimiento, Tirifilo luchó día a día por el alimento y la vivienda, muchas veces de forma honrada ayudando en alguna obra de construcción o bien robando y asaltando con cuchillo, el arma que usó desde siempre y que marcaría luego su destino. Se convirtió pronto en el más bravo de toda la zona a la muerte de Tatán, el legendario Robin Hood que repartía a los marginados su botín y que siempre caminaba con terno y mocasines bien lustrados. Muchos lo siguieron y pronto Tirifilo consiguió una mujer hermosa: Rosaura. Fue la razón de su vida, por ella compró una casa y dejó de beber tanto, le dió una hija hermosa como la madre y se sintió feliz, siendo respetado como el gran matón que era y con una mujer que lo amaba.

Todo lo contrario a Carita. Más joven, más apuesto e impulsivo, Carita era elegante y veloz. Manejaba la chaveta que da miedo y se ligaba a todas las germas de la ciudad. Andaba con una y con otra y para defenderse de los maridos despechados es que aprendió a usar el puñal. Era esta misma habilidad la que usaba para ejecutar sus robos a bancos, incluso peleando contra policias armados hasta los dientes él les daba cara con su chaira y zaz, asaltos perfectos sin una sola cicatriz. (Justamente por eso le llamaban así, por el rostro tan bien cuidado y el cuerpo inmaculado, sin trofeos de batalla.)

Como es el mundo lleno de coincidencias terribles. Yoko Ono fue el origen del fin y Megadeth nació de la división de Metallica. Cuantas veces hemos visto el destino de dos héroes de leyenda similares chocando por cosas banales ante los dioses, en este caso el amor. Y es que un día caminando por la Avenida Arequipa es que le gritaron cachudo a Tirifilo y este volteó con el rostro en ascuas y preguntó quien era el mierda.

Pues el Carita se la está levantado siempre, respondieron.

Fue el acabose. Tirifilo no escuchó razones y salió a buscarlo; malditas casualidades de la vida, misma canción de Arjona la encontró con él sentados en un bar tomados de la mano. Carita saltó al ver tremendo negro enfurecido como toro pero no se equivoquen, no saltó de miedo sino para tomar impulso. Ambas miradas se encontraron en el aire en el preciso momento en que la chaveta de Carita se revelaba y el puñal efestiano de Tirifilo intentaba alcanzarlo.

Gotas de sangre en el suelo, Carita cayó perfecto y Tirifilo se cogió el cuello.

Triunfante y feliz, Carita se levantó lentamente sin fijarse que el monstruo detrás suyo aún tenía energía, ¡y cuánta! Tirifilo lo cogió de un brazo y lo mandó a volar, rompiendo una mesa y dos sillas, al tiempo que empinaba contra él y lo molía a golpes y a puñaladas en el suelo. Carita recibía impávido todos los golpes mortales en el costado y sentía como sus pulmones se llenaban de agua, ¿o sería su propia sangre? Lo único que atinaba a hacer era cubrirse su rostro, su tan maldito rostro que atraía mujeres y en este caso la única que le estaba vedada, la Rosaura, la mujer del negro ese de la Victoria que mataba caballos con sus propias manos.

Allí quedó el cadáver. Lo último que hizo Tirifilo fue desfigurarlo mientras la policia intentaba frenarlo. Allí no quedó nada que recordar de Carita, y Tirifilo entre los brazos de los gendarmes recibió de golpe la noción de la vida: que cada destino humano está tallado en piedra e importa solamente para un momento, un instante único en la vida en el que no importa lo demás, en el que somos el centro del universo y tenemos el poder de destruir o crear nuevos destinos. El resto de la vida son hechos que causan ese instante o son efecto de ese único momento.

Lo que queda son palabras.



Epílogo

Según Don Felix Humberto Velásquez, Tirifilo murió quemado en la cárcel por sus propios compañeros, ex-amigos de Carita. Según mi padre, Antonio Náquira, lo mataron las policias mujeres que Carita se 'levantó' El nombre de la mujer escapa a la memoria de mis fuentes así que intenté uno digno del personaje causante de la trama.

jueves, 12 de noviembre de 2009

De qué es el amor y añoranzas

CIRCUNSTANCIAS

El niño curioso interior que habita dentro comienza a preguntar.

Salen todas a responderle como sabias mujeres que son.

Jesús: Entonces, ¿qué es el amor?

Paula: Pides algo difícil. El amor es un todo, es sentir que la otra persona es la que te va a hacer feliz para siempre.

Jesús: ¿Para siempre?

Paula: Claro. Cuando amas a alguien, ya nada más importa, sólo estar juntos y quererse.

Judyth: No lo creo. Yo vivo feliz con mi papi y mi mami. Los quiero mucho y eso es amor, es suficiente para ser feliz; pero el amor al que tú te refieres es una opinión que buscamos creer con todo nuestro ser para poder vivir en paz.

Natalia: ¿A qué te refieres?

Judyth: A que mañana saldremos a trabajar. Competiremos entre nosotros por los mejores puestos y nos esforzaremos al máximo por escalar en esta carnicera vida. Pero sinceramente creo que podría vivir sin alguien, soy feliz sola como estoy, estudiando y jugando con mi papi, ¿para qué más?

Natalia: Es que nunca has estado enamorada.

Judyth: Debe ser eso. Pero no importa, soy feliz así.

Jesús: Pero, ¿qué es?

Natalia: Amar es encontrar a alguien que te complemente. Es hallar la razón de vivir y eso es todo. Lo malo es que el amor se presenta en pequeñas dosis asesinas, desde un pequeño enamoramiento hasta una semana de pasión con algún amigo. Es cosa rara de explicar.

Jesús: Entonces, ¿el amor va ligado con la pasión?

Natalia: Definitivamente.

Paula: No lo creo. Cuando quieres a alguien, lo quieres y punto.

Natalia: Estas loca. Si yo quiero a alguien tengo que abrazarlo, tengo que tocarlo para sentirlo real y besarlo toda la tarde, me gusta perderme en sus labios y saber que estamos allí, que el mundo deja de girar y el tiempo deja de correr, como un grandioso cataclismo de alegría.

Paula: ¡No! Cuando Yo era pequeña, vivía cerca a la tienda un chico que me gustaba mucho. Nunca supe explicarme que cosa me gustaba de él, todas las demás niñas decían que era feo y lo fastidiaban, y los niños le pegaban y le gritaban cabezón cuando yo no veía nada malo en su cabeza. No saben como buscaba excusas para ir a la tienda, a veces escondía el papel higiénico solamente para que mi mamá me enviara a comprar más y así poder pasar frente a su patio donde él siempre jugaba con sus soldaditos, o con sus legos, o bien regaba las plantas de su madre. Me gustaba pasar y verlo nada más que observarlo desde la sombra sin que él se diese cuenta. Y esto pasó mucho tiempo, no saben cuanto, hasta que él se mudó y yo desperté de tremendo amor platónico.

Natalia: Eso es tonto, es tener miedo.

Paula: ¿Acaso nunca te has sentido miedosa tú?

Sandra: Todas las personas tenemos miedo, es natural. Hay veces en que la timidez nos impide dar los pasos que queremos dar, por más decididos que estemos. Y te apoyo, no creo que el amor sea ecuación de pasión.

Judyth: ¡Pero siempre tiene que existir pasión para que haya atracción!

Fiorella: Estas condicionando entonces tu cariño a un estímulo. Si tu pareja envejece, engorda o deja de entrenar en el gimnasio, entonces dejarás de quererlo.

Jesús: ¿Entonces?

Sandra: El amor está en las cosas pequeñas. Todos piensan que quererse es abrazarse y besarse toda la tarde pero no es así, ninguna pareja dura mucho si está en ese plan. Deben buscar conocerse y poder gozar de las cosas pequeñas, un abrazo, una caricia, una sonrisa o una tarjeta de las que te hacen flotar a pesar de todos los malos dibujos que tengan.

Fiorella: Exacto. ¿No se ve más tierno que un muchacho bese a su enamorada en la frente?, ¿o que la lleve con orgullo de la mano? Las parejas no son para lucir, son para querer.

Jesús: Hasta ahora no me dicen que es querer.

Paula: Querer es dar todo por la otra persona. Es tener hambre y aún así invitarle el único dulce que tienes en la cocina. Es el sentimiento más sublime que existe, es poder hacer el bien con la persona indicada, aquella que te ilumina el camino día a día.

Fiorella: Creo que eso es impreciso. Yo puedo querer mucho a […] pero eso no significa que vaya a aguantarlo todos los días. Hay días en que ya no soporto tener que escucharlo y me voy y sigo viviendo normal. El hecho de que él no esté no significa que me vaya a morir.

Natalia: Cierto, pero es preferible estar acompañada a sola.

Sandra: ¿De verdad? Creo que nunca te has dado el trabajo de buscar un poquito en ti.

Jesús: Entonces el amor no va ligado al atractivo, no es depender del otro ya que podemos seguir adelante solos. Entonces, ¿de qué sirve amar?

[…]

Elizbeth: Eres como tu primo, tan pequeño y ya te complicas la vida. ¿Por qué no puede ser todo simple? Él mismo dice que definir es limitar; ergo no podemos limitar al amor.

Fiorella: El amor es todo. Es un conjunto de verdades que no siempre son agradables, puede que sufras por celos, puede que rías por lo divertido que es ver la inocencia de otra persona al besar pero al fin y al cabo, amar es un revoltijo de emociones inexplicables en conjunto.

Sandra: Tal vez estás buscando otra pregunta con todo esto, si amar te va a hacer feliz.

Jesús: Tal vez es eso.

Paula: Claro que te va a hacer feliz, digo ¿por qué no?

Natalia: El hecho de desvelarte es solitario y feo, pero el hecho de desvelarte por alguien implica entrega y sufrimiento consentido, es sentirse satisfecho de poder conocer la grandeza de Dios en una persona que sea todo lo que buscas.

Judyth: Porque amar te va a aliviar la carga del seguir adelante. Cuando una familia es feliz, todos se aman. Cuando una pareja es feliz, es porque se ama.

Fiorella: Y que al final volvemos a lo mismo. El amor implica un poco de felicidad, éxtasis, odio y alegría de encontrarte con alguien que mira lo mismo que tú pero desde otro ángulo.

Jesús: Lo que significa que si amo a alguien, ¿seré feliz?

Paula: No siempre. Para que esto sea cierto, tus sentimientos deberán ser correspondidos, sino sufrirás mucho.

Fiorella: Dale. Swann sufrió mucho y sin embargo no pudo gozar más de esos años de su vida. El simple hecho de que quieras a alguien, de que disfrutes mirándolo, sólo mirándolo, solamente estando cerca de él para que tu corazón encuentre sosiego, eso es suficiente. El amor beneficia a todos, no importa sea correspondido o no.

Natalia: ¿Y si nunca te llega a querer?, ¿vas a seguir siempre en lo mismo?

Sandra: Obviamente no. Uno sigue adelante, llora lo que tiene que llorar y punto.

Paula: Pero puede llegar el momento en que sufras tanto que te llegues a arrepentir de querer a esa persona.

Judyth: Si uno elige sufrir es su culpa. De todas formas, creo que si te lanzas a querer a alguien que no conoces del todo puedes sufrir mucho más al enterarte que no era como creías, ni tan inteligente ni tan amable ni tan apasionado como aparentaba. ¿Qué si después de haber elegido querer te llegas a arrepentir?

Elizbeth: Pues yo lo estoy haciendo y no me arrepiento.





PD: Hoy me alegró la tarde y yo la hice reír sin querer. No sé como voy a hacer para aprender, soy nervioso hablador compulsivo y usted deberá controlarme más.

Y gracias por apostar por mí. Me esforzaré para que nunca se arrepienta

:)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Nueve de Setiembre de Mil Novecientos Ochenta y Nueve

Es el tercer día y Antonio se encuentra desesperado. Lo acaban de despedir justamente un par de días antes de cobrar su sueldo, lo cual lo inhabilitaba de cobrarlo todo. Aladina pronto comprobó los extremos a los que podían llegar los principios de Antonio. Era un joven que tenía ideales firmes y nada le haría renunciar a ellos. Por el momento trabajaba en el Banco Minero y trataba de ayudarse vendiendo ropa para tratar de mantener a la nueva familia que pronto saldría del vientre de Aladina. Jóvenes e inexpertos, Aladina y Antonio se refugiaron en Tacna para tratar de llevar mejor la crisis del país a través de pequeños trucos. Cada vez que nuestro presidente Alan García anunciaba un paquetazo, Antonio cruzaba la frontera y conseguía alimentos y recursos básicos en Arica, donde con suerte la moneda aún tenía el valor del día anterior. Aladina estaba feliz del ser que llevaba dentro de sí y se relajaba porque sabía que las cosas iban a mejorar, a pesar de que según su ginecólogo el suyo fuese un parto de alto riesgo. Aún así, sonreía y esperaba. Todo estaba muy apretado cuando de repente ella comenzó con la dura labor del alumbramiento. El pequeño dentro de Aladina clamaba por salir cuando era la fiesta de la virgen, que aquí en Tacna es una fiesta muy popular. Era el siete de setiembre y no había doctor alguno para atenderla. Antonio buscó al ginecólogo de Aladina, el doctor Loayza, y descubrió que éste había viajado unos días antes al Paraguay para un congreso médico. Buscó al jefe de turno y éste le pidió un millón de intis para atender a su mujer, además de darle una sábana de medicamentos que Antonio tendría que comprar con su sueldo de quince mil intis. Desesperado buscó al doctor encargado del piso y nadie le dio razón ya que aseguraban era su día libre. Antonio consiguió arrancar la dirección del doctor de la recepcionista y fue a su casa donde encontró al doctor en uno de sus tantos escándalos, ya que aquel doctor italiano era muy respetado por sus estudios pero no por su opción sexual y mucho menos por las conocidas orgías que organizaba en su lujosa casa donde le dijo a Antonio que no atendería a su mujer por estar en una fiesta muy buena.
Así que Antonio salió a buscar dinero. Buscó a sus familiares pero ninguno podía ayudarlo. Buscó a los amigos pero en la gran fiesta varios salieron de la ciudad y otros tantos ya habían desperdiciado el dinero. Pasó un día. Antonio volvía al hospital cada tanto que podía para darse un respiro y para rogar de nuevo al doctor de turno pero éste era inflexible: un millón de intis o nada. Intentó hablar con Aladina pero no lo dejaron pasar. Pronto aislaron a la chica de Moquegua y ella no supo de nadie ni de nada excepto por el tiempo que parecía no ceder. Por alguna razón no dilataba y las contracciones se hacían cada vez tan dolorosas que cada vez que Aladina perdía la conciencia una nueva contracción la despertaba. Pedía que la dejasen ver a su Cholo, pero le decían que Antonio no debía pasar. Preguntaba cuando va a llegar el doctor, pero nadie le respondía. Escuchaba y consultaba los monitores donde veía sus latidos y los de su hijo y con lo que había estudiado en la UNSA ella sabía que el niño casi no tenía latidos. Y lloraba, y rogaba porque Antonio la perdonase por haber matado a su hijo y pedía que le dejasen tomar su mano. Era lo más difícil en toda su vida, ver a su hijo casi muerto y nadie para acompañarla.
Al tercer día Antonio se encontraba en el corredor de maternidad esperando algo, no sabía qué, pero solamente podía repetir entre dientes que si algo les pasaba a su Gata o a su hijo, aquellas personas que le dieron la espalda la pagarían muy caro. Rabiaba entre dientes como buscaría a aquel maricón para reventarlo hasta hacerlo arrepentirse de haber nacido. Planeaba como atacaría al jefe de turno en su casa hasta dejarlo tan abollado que nunca más se atreviera a pedirle dinero a la gente desesperada. Éstas y muchas cosas más se decía cuando una cara conocida lo saludó.
-Antonio, ¿ya nació tu hijo?
Era el doctor Loayza. Estaba con una camisa arrugada y pantalones cortos y la cara de quien sí ha podido dormir. Antonio le respondió que su mujer estaba ya tres días adentro y que no le permitían verla, a lo el doctor se indignó. ¿Por qué no le hacen cesárea y listo?
-Es que no tenemos plata para pagar doctor.
El doctor se indignó. Le pidió la receta que le habían dado y se escandalizó con la cantidad de medicamentos innecesarios. Tachó casi todos y dejó tres, al tiempo que sacaba su billetera y le decía hijo ve a conseguirlas ahora mismo. Al tiempo que Antonio volaba a comprar, el doctor entró a ver a Aladina. Ella ya no reconocía nada, solamente atinaba a buscar recuerdos en su mente de tiempos mejores. Cuando el doctor peguntó por el estado de la paciente, Aladina reconoció la voz y susurró:
-Mi hijo doctor... mi hijo…
El doctor no respondió ya que entendió el grave estado de la chica y del bebé así que se apresuró a operar. No hubo tiempo de un enema ni de hacerla evacuar lo que dificultó el procedimiento por culpa de la vejiga hinchada. El doctor mandó el corte y al sacar al niño vio que éste sangraba. Al examinarlo vio que accidentalmente le había cortado una ceja con el bisturí, aunque gracias a Dios era solamente un corte superficial. Evacuaron inmediatamente al niño a Cuidados Intensivos y dejaron pasar a Antonio donde Aladina.
La encontró devastada. Estaba morada como si la hubiesen golpeado y a duras penas podía hablar. Ambos lloraron al verse y al tomarse de la mano supieron sin decir nada que sus vidas estaban unidas para siempre desde siempre. Entró el doctor alegremente al tiempo que le decía a Aladina que debía pararse para su recuperación. Ella lo intentó pero las fuerzas la abandonaron. Aún así el doctor insistió y aseguraba que sería lo mejor después de todo el trauma por el que cuerpo acababa de pasar. Aladina decidió no hacerle caso cuando vio por primera vez a su primogénito: una enfermera lo traía al cuarto y lo dejó en los brazos de Antonio, quien entendió por primera vez que sería padre de un ser tan pequeño que tendría que esforzarse por hacer del mundo un lugar mejor para su crecimiento. Aladina superó la falta de fuerzas, el sueño atrasado de tres días y el hambre y se paró con lo último de su alma. Se acercó a Antonio y ambos se sintieron por primera vez mayores. El niño con la cicatriz en la ceja se llamaría Favio y sería la última esperanza de ambos.


PD: Hoy es un día muy especial, así que decidí escribir mi primer respiro (o mi primera mirada a la muerte?) Mi padre no necesitó planear venganza ni buscar al doctor gay: un año después (durante la fiesta de la Virgen, casualmente) su casa fue incendiada y violaron a sus hermanas y a su madre; según mi madre era una persona muy odiada por las injusticias que hizo y las vidas que negó salvar. El que fue jefe de turno murió en un accidente de tránsito en la navidad de ese mismo año. Curiosamente, según cuenta mi tio, pudo haber sido salvado sino hubiese sido por que la ambulancia pedía un millón de intis a los familiares por traerlo.
Hoy no pretendo hacer literatura. Hoy pretendo mostrarles un poco de mí, sobre a tí, mami menor ;) Prometo aprender a quererte y a hacer mejores tarjetas XD
Gracias por el gran día!!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Espera al teléfono [de como te extraño y demás ideas inconexas]

Te pienso sentado en el sillón, teléfono y celular cruzados, mente en blanco, corazón retrasado.
El presente son trivialidades que escribo en pedazos de papel. Tengo que distraerme de este domingo vacio, tengo invitaciones para salir pero no, el teléfono. Podría estar avanzando algo de mis tareas pero no da ganas, el teléfono. Tal vez leyendo ese libro que compré en un arrebato de alegría (ya sabes, el del evanescente reino de los olores de Jean-Baptiste Grenouille) o terminando las miles de historias sin fin que abundan por aquí.

Tengo en mente a un asesino,
a una niña que camina sobre el agua buscando a su madre
y a un ajedrecista confundido
en el problema de Capablanca
del mate en veinticuatro jugadas.

Pero prefiero esperar. Me siento solo? No lo creo. Y no hay nada de bulla, no se escucha a Bono cantando en la computadora ni a Slash con sus rasgueos en mi radio. No distingo las voces de mi familia porque todos están fuera. Siento la casa desabitada, la siento desamparada esperando alguien, cualquier persona que haga una conversación trivial para detener la monotonía del domingo por la tarde. Hoy me siento un poco Sábato, no perseguido por mis personajes, sino arrollado por las ideas acusadoras de una paz imperfecta basada en el sosiego del alma por una anestesia de cariño.
¿Me quieres de verdad?
No lo sabemos [...] Estoy solo? No. Soledad no es lo contrario a estar acompañado, puedes estar en un desierto y no estar solo. Puedes estar marginado en tu ambiente laboral porque no les haces la tarea, porque no te gusta salir a tomar, porque no les gusta ver más allá de la apariencia. Puedes ser el único reaccionario o el único comunista en el mundo, puedes tratar de decir que Cien años de soledad no tiene faltas ortográficas o decir que Aventura es Bachata sabiendo que vas a quedar solo pero no lo estarás:

Soledad es no tener en quien pensar.



Y yo pienso en ti siempre.

viernes, 6 de noviembre de 2009

A New Hope

Las sonrisas son efímeras, el recuerdo vale para siempre.

Ella tenía un vaso en las manos y una botella en la mochila mientras recordaba.
Fiorella conoció a Santiago el año pasado, cuando ambos acababan de cumplir diez años y creyeron que el amor verdadero podía llegar a cualquier edad.
Miralos, pequeños y con un derroche de imaginación tomándose inocentemente de la mano al tiempo que sonrien, esperando siempre un día más, como hermanitos, como algo más.
No lo entiende. Todo era perfecto: estuvieron siempre juntos, se aguantaron mutuamente siete años y un día él decidió que ella se merecía más, pero ella no lo supo. Santiago salió a conquistar el mundo, a conseguir una estrella y regalársela a la chica que iluminó su existencia, pero ella no lo entendió. Ella estaba ensimismada en el chico perfecto, en el príncipe de las historias perfectas, el que aparece de la nada y la besa apasionadamente, el que la toma entre sus brazos de boxeador y mirándola fijamente la pierde en un orgasmo de sueños.
Y él, inocente, su mejor amigo desde siempre, matándose de amor en silencio. La tomaba de la mano pensando en algo obvio, mientras ella lo aceptaba distraida. Le pinta tarjetas, le lee libros cuando ella se siente mal o no puede dormir, se quita la casaca para que nunca sienta frío y la carga en la espalda cuando sus zapatos se mojan y está cansada.
Pero no importa, debe ser como ella lo quiso imaginar, con una sonrisa alegre y el pecho de un atleta, con la mirada del conferencista y los suspiros del basilisco, capaz de robar el alma. Él, inocente de este drama invisible, decide ausentarse, sólo un año promete, suficiente para encontrar la estrella prometida, la que les diese la felicidad eterna.
Un año pasa rápidamente, asi como el segundo y el tercero. Sin quererlo Fiorella encuentra alguien de quien enamorarse, aunque no sea perfecto del todo pero que importa. Encuentra otro. Y otro. Sin querer pierde la virginidad en la parte trasera de un coche y al día siguiente también al enamorado. Deja la universidad por un semestre y termina en un instituto a medio horario, no porque no pueda, sino porque no lo aguanta: extraña a su amigo, finalmente se da cuenta.
Y no solamente eso, sino que se da cuenta que lo que tenían era perfecto, sin presiones, sin tener que disimular ser interesante ni tener que arreglarse cada nada para parecer más guapa de lo que es porque él la veía desde que despertaba hasta que iba a la cama agotada de tanto saltar en el parque. La aguantaba a pesar de sus caprichos, la mimaba sin pedir y hasta le leía cuando ella quería descansar.
Hoy, con veinte otoños Fiorella está sentada en un parque con un vaso y una botella en su mochila. Sigue esperandolo, mientras existe ese silencio tan profundo como el mar, el mismo mar donde él se extravió algún día.
Es ahora cuando Fiorella se da cuenta que nunca debió buscar un príncipe, sino alguien que la trate como princesa...



PD: El amor me ha besado dos veces en forma imposible. Lo que me dicta el sentido común es decirle que la quiero pero olvidar la brisa callada en mi pecho cuando habla y no arriesgarme. Esta vez no pienso dejarme intimidar y prometo hacer que usted no se arrepienta señorita. Y si en algún momento me voy, es para pensar más en tí porque siempre volveré, te lo aseguro...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sobre el tiempo y cómo gastarlo

Eva estaba confundida. Cada semana él venía puntual en bicicleta, a veces sólo para conversar por la ventana y otras tantas para ayudarla con sus tareas. Sus padres no se oponían a dichas visitas pero de todas formas se sentía algo incómoda: ella tenía enamorado.
Era evidente que ella le gustaba a aquel chico del pelo corto a ras con los ojos melancólicos; sino, ¿por qué la visitaría tanto? Además, si le gustase como ella pensaba, le traería regalos como hacía André. Le llevaría chocolates que tanto le fascinaban, o esos peluches de ositos por los que tanto muere pero no, se conforma con ir y conversar hasta morir la tarde, hasta entrar en los primeros avances de la noche. Era cuando se despedía, justo cinco antes de la comida, para demorar cuarenta minutos hasta su casa en su eterna bicicleta.
¿Para qué? Esta bien, André dice que soy muy bonita y todo pero él me visita cada dos o tres días y no le importa que él venga a visitarme porque sabe que nunca me fijaría en un chico así, con un gusto tan exquisito en la música y con sus jeanes repetidos y su mirada seria con gesto anglosajón. André dice que no es nada serio mientras la abraza y la besa, que no se preocupe por el otro, pero ella no deja de preguntarse porqué.
Si de verdad me quiere, ¿por qué no hace algo más?, ¿por qué no me invita a salir a una discoteca o me lleva a pasear? ¿por qué nunca hemos salido al cine?
Tal vez no le guste y le sirvo de distracción. Dijo una vez que me quería mucho pero no le tomé importancia, obviamente estaba confundido pero, ¿por qué insiste? Si él sabe que tengo enamorado, si ya le dije que no podemos estar juntos por miedo a perder una buena amistad ¿por qué sigue viniendo?
-¿En serio quieres saber la respuesta?
-Me quitarías muchas dudas si la conozco.
-Alejandro el Grande, en el lecho de muerte pidió tres deseos.
El primero era que los mejores médicos de la época cargasen su ataúd.
El segundo que todo tesoro, piedra preciosa o dinero suyo fuese esparcido por el camino hasta su tumba.
Y el tercero era que sus manos quedasen balanceándose fuera del ataúd, a la vista de todos.
-¿Por qué pidió esto?
-Quería demostrar que a pesar de todos sus conocimientos, de toda su ciencia y poder, ningún médico tiene la cura ante la muerte, el poder supremo.
Quería demostrar que los bienes conquistados, por más cuantiosos que sean, siempre quedan aquí, en la tierra.
Quería demostrar que las personas vienen con las manos vacias y con las manos vacias nos vamos hasta que se nos acaba el tesoro más valioso: el tiempo.
Es por eso que te dedico mi tiempo, porque es lo más valioso para mí, porque una sonrisa de las tuyas detienen el mundo y me son contagiosas siempre, porque sé que tú lo vales, eso y mucho más.



PD: De verdad, aunque sea un solo día a la semana o uno al mes, vale la pena verla siempre.
Espero entienda el regalo que le dí :)

martes, 27 de octubre de 2009

Hablando de Alejandra

-[...] fue cuando decidí hacer un experimento. Me aislé y no hablé con ningún amigo por iniciativa propia, no los llamé ni visité, ni siquiera les mandé mails y renuncié totalmente al messenger.
Fue una desición extrema, lo hice para probar cuantas personas me hechan realmente de menos y lo hacen por iniciativa propia y mira los resultados: solamente cuatro personas me buscaron, incluyendo a Alejandra, una chica que conocí del messenger.
¿Puedes creerlo? No es por nada pero no creí que fuera a pensar en mí...
-En realidad ese desligue siempre es habitual a falta de contacto físico
; lo comprendo pero las personas igual pueden desarrollar lazos
Por otro lado acerca de tu pequeño experimento, no comparto esa opinión, al menos no ahora puesto que sería como "probar" a nuestros amigos de manera planificada, yo pienso que esas cosas solo se deben saber en el momento lo otro te puede llevar a frustrarte muchas veces queremos saber más de lo que podemos manejar
-Ese es el problema: el ansia de saber más, entender el porqué, pero no sé si estoy buscando bien por el momento
-En mi caso, por ejemplo, quiero saber más del mundo pero hay ciertas cosas sobre las cuales decido no pensar porque después de evaluar las posibilidades, de conocerlas, me doy con la conclusión de que es mejor no saber ni lo uno ni lo otro
-¿Puedes vivir tranquilo conociendo sombras? Yo no
-En realidad, cual es esa necesidad de saber más, es decir entiendo que se quiera comprender muchas cosas, cosas que consciernen a tu vida y te afecta directamente: saber cómo funcionan pero hay otras cosas que afectarán tu vida de una manera adecuada aun cuando no sepas sobre su funcionamiento, es más, saber sobre dicho funcionamiento puede llevar tu vida a un cataclismo no es sano querer buscar esas respuestas eso obdece más que nada a una tendencia obsesiva es por ejemplo estabas con una chica terminaron pero ella te engaño sin que tú lo sepas no la veras más...
pero un día te enteras de que ella te engañaba. ¿Acaso saber eso te beneficia de alguna manera? no tendrás más contacto con ella pero los egos son cosas muy frágiles esa información es mejor no tenerla aun cuando en algun punto puedas decir que te conscierne
-Somos distintos [...]
Proust postulaba que a más sufrimiento más retenía la alegria es por eso que sus mejores libros fueron de los años que sufrió y cuando alcanzo la paz se aburrio de la vida
-Jajaja
-Lo que has mencionado ya me sucedió exactamente igual y creo que estoy mejor sabiendo la verdad a nunca haberla conocido
-Giordanno Bruno dijo alguna vez: "La ignorancia es la mas maravillosa de las ciencias, es facil de aprender y no entristece al alma" luego murio kemado pero ese es otro tema xD
-Frases encontradas señor
-Jajaja
El hecho es que, a querer saber más, la omnisciencia sólo te puede llevar a un estado: el de la locura. Los seres humanos somos seres ridiculos, con un destino trágico desde que nacemos el peor de todos para un ser que existe y que se da cuenta de su existencia: La no existencia ante la tragedia solo nos queda reir y yo cai en un nihilismo muy fuerte mientras estaba con mi anterior enamorada, la penultima: todo perdió sentido y ella se enkontraba dentro de ese "todo"
No sabes cuanto sufrio ella pero incluso en ese momento me percataba de que habian cosas que era mejor que ella no sepa porque de esa manera la protegia hay conocimiento con el cual no podriamos hacer nada porque no tenemos los recursos para ello, ese conocimiento solo nos provocará dolor y frustracion ese konocimiento es innecesario
-A veces es necesario conocer y sufrir señor. Mira cuanto sufrio el mundo para conocer a Cristo o para renacer de las cenizas de lo q dejo Hitler sino como cambiamos
-Pero eso era necesario es muy distinto es decir, Hitler fue un dictador que tomo las riendas de alemania con una visión acerca de su pais, tuvo seguidores, tuvo detractores, pero Alemania mal que bien salió de la gran crisis en la que se encontraba.
Borges lo señala muy bien en su Deutsches Requiem "que el cielo exista aunque a nosotros nos toque el infierno"
-Por cierto, nunca critiqué a Hitler (más bien lo admiro) solo ponia el ejemplo del dolor necesario
-Desde luego. Yo no voy en contra del sufrimiento es parte de la vida es una experiencia y es bueno eso pero yo voy a la idea del conocimiento necesario o innecesario
-Entonces, ¿como seleccionas el conocimiento necesario y el innecesario?
-Como conocimiento con el cual podremos obrar y conocimiento con el cual no, y no digo que esté mal conocer aquello con lo cual no podremos obrar pero querer saber aquello que no nos sirve y que además sólo nos ocasiona dolor es algo que evito y sugiero mucho evitar
Es como el determinismo e indeterminismo, tomátelo a juego si es que te interesa, nunca en serio porque cualquiera de las 2 conclusiones te llevara a angustia
-Eso no responde a la pregunta qué es el caos, pero siempre divagamos tal vez haya q ser un poco masoquista para soportar la verdad
-Es que la verdad esta sobrevalorada. Las categorias absolutas no son accesibles a los seres humanos: todo, siempre, nunca, infinito, verdad, libertad... La razón no alcanza para comprender esto y nuestra intuición no está lo suficientemente desarrollada para entenderlo a cabalidad
-¿Y pecamos entonces de insensatos al querer entenderlo?
-Pienso que si
-Vale, me declaro hereje porque no me satisface
-Jajaja Dostoyevski señala en memorias del subsuelo: "La razon solo alcanza a comprender aquello que la razón logra entender, el querer en cambio es la manifestación de toda una vida" No es bueno querer sobrepasar los limites de la razón
-Entonces creo que elegí bien mi carrera: en el mundo binario no hay nada imposible
-Jajaja. Es que son máquinas programadas por hombres, limitadas como sus creadores pero sin ese "libre albedrio" que mucho se sobreestima entre nosotros La razón se queda corta yo concuerdo con Dostoyevski: el arte es un tipo de conocimiento distinto de la razón, es una forma distinta de captar el mundo. Si bien la razón es necesaria, el sentir influencia mucho más de lo que influencia en muchas actividades de nuestra vida, a veces las personas olvidan que lo uno y lo otro estan demasiado entrelazados y le rinden culto a la pasión o a la razón, la eterna dicotomia entre lo dionisiaco y lo apolineo pero la verdad, buen [...] es que me interesa saber acerca de IA
-Puedes buscar articulos sobre Deep Blue [...], la primera computadora que le ganó al hombre razonando y aprendiendo de él.
P
or otro lado, yo creo que el artista es alguien disconforme con el mundo, que plasma lo que quiere captar, lo que desea ver, que quiere alargar la felicidad y capturarla, volverla eterna en un cuadro, un poema, una sonata, sólo porque está insatisfecho de no tener una flor para siempre
-Jajaja pero la belleza del mundo radica en su efímera naturaleza: saber que las cosas estan allí una única vez y para siempre y luego no más.
Yo pienso mas bien que el artista trata de plasmar esa imagen del mundo: ese unico momento, ese momento en el que capta la naturaleza del mundo y quiere darla a conocer
-Tal vez, pero yo tomo una foto para recordar, no importa si nadie la conoce, me sirve para traer esa felicidad efímera de nuevo aunque sea un instante
-El arte para si y solo para si...



domingo, 18 de octubre de 2009

Feliz

-Es una tarde hermosa sabes.
-Claro que lo es, estás conmigo.
-Ya señorita, es bonita pero no se le suba el mundo.
-Oye!!
Y caminamos. Aun no sabemos a donde pero seguiremos, creo. ¿Recuerdas lo mucho que me gusta la mitología griega? Todavía no te enseño aquellos pequeños lugares en que sientes un poco de epopeya en el aire, como mortales retando al destino, como flores desde el cemento.
-Tal vez deberíamos hacer una promesa.
-¿Sobre qué?
-De llamarnos al menos una vez a la semana, una vez al mes, no lo sé. Me da miedo perder(te)
El viento sopla y acaricia tu pelo, baila suave y amable y me dejas aspirar un poco de tu esencia. Siento tu hombro y sin decir nada es el momento más romántico de nuestras vidas sin que lo entendamos del todo.
-Eso lo veremos después.
-Y ahora, ¿qué?
-Disfruta la ruta.
-La verdad ya me estoy cansando.
-Te dije que me avisaras.
-Es que nos distraemos hablando.
Y sentados en el mismo sitio de antaño rezamos sin tener fe en Dios, sino en cualquier cosa que ronde por nuestras cabezas. Fe en los pequeños detalles, en las cursilerias de amigos, en los textos desabridos y miles de horas aguantadas. Te puedo ver cada semana con suerte pero vale la pena, siempre la vale.
-Me preocupa el futuro. Ya falta poco para acabar todo y no sé dónde terminaremos.
-Dame tu mano.
-¿Sabes leerla?
-No, pero sé llevarla.

martes, 13 de octubre de 2009

Extirpación o no sé como demonios llamar a esto

Me veo orientado a seguirte como hormiga a la comida, irremediablemente a ciegas , por instinto, que de no hacerlo, moriría. Bueno, eso es exagerar: no moriría pero si perdería la razón de seguir haciéndolo. Te quiero mucho niña pero ya dejemonos de tonterias: ni tú me quieres ni yo voy a aguantar un segundo más.
Hoy escribo para desahogarme, para liberar este martirio que capturo y al comienzo parecía justo; ahora sólo es fuente de lágrimas y textos mal estructurados que nada tienen de literatura (si es que alguna vez hice alguno digno de ese título). No sé aún porque tiendo a tipear, una y otra vez tu nombre y renombrarlo, pasarlo por un DNS de sentimientos y llamarte niña para simplificar epopeyas de transfiguraciones poéticas en vez de decirte cariño. Te quiero y no sé con que otra palabra expresarlo, que me he cansado de decirlo una y mil veces, en tu casa, en la mía, en el pasaje ese o en algún mail desesperado.
Suena patético pero así soy, el abnegado fracaso de sentirse querido me obliga a tomar notas de suicidio y metamorfosearlas, lograr transmutarlas de simples te amo a un hola espero que estes bien, todo denotado de un miedo nada fingido y siempre latente en cada conversación a que descubras que a pesar de todo lo vivido, de lo conversado y lo pactado en silencio, a pesar de eso aún me muero cada día por tí.
Sé que es inútil decirlo, useless, pero igual lo repito no porque decirlo varias se cumpla, sino porque es verdad y tengo tantas palabras atragantadas que ya quiero vomitar tanta desesperación. Sé también de que por más que diga esto nada va a cambiar: tú estás con él y yo desfallezco por estar en su lugar, por ser yo quien te abrace, por ser yo quien te tome de la mano y te diga 'está bien' y te sonría y te deje pensando que el mundo ya no existe y que sólo quieres verlo sonreir para siempre.
Para siempre.
Es una frase muy fuerte, yo dije que te querría para siempre y tú me miraste incrédula. Ahora ya no soy tan firme, aclaro el panorama y veo dos o tres años más de masoquismo, de automutilación emo-cardiaca hasta dejarme vacio, sin ganas de querer ni de ser querido por otra persona. Tal vez debí hacer caso a la primera chica que me abrazó y me dijo que me quería, tal vez debí hacerle caso y no alejarme como se dio el caso, de desaparecer por temor a quererla de verdad y no poder estar contigo (esperanza boba, tú estabas con él para siempre y por siempre, como creados desde siempre para estar juntos) y cobarde por miedo a desarrollar otra herida aparte de las miles que llevan tu nombre encima de la cicatriz.
No es tu culpa, no te sientas culpable nunca; la culpa es mía por sádico, por insistir en un tema zanjado, en algo que debió pasar hace mucho y que aún me perturba cada noche, que tengo que contenerme para no ir a tu casa todos los días cada vez que estoy cerca de tu casa (y que lo disimulo visitando a mi hermano), que debo eliminar los miles de borradores de cartas parecidas a esta en este blog porque el lector se aburriría de tanto fiasco amoroso, que debo dejar de rezarte una y otra vez, más que a santa, más que a Dios. La culpa es mía por no entender de la buena manera, de que eres mi amiga y nada más, de que soy el amigo al que acudes cuando tienes problemas, que sólo soy el eventual asesor de desiciones fantasmas y sonrisas extraviadas.
No puedo creer que insista en esto pero es verdad. Si afirmo que nadie te va a querer como yo estaría afirmando una omnisciencia inexistente... ¿él te querrá tanto como yo? De él lo dudo pero, no sé si habrá alguien más que seguro hay, debe haber un montón de personas (ya no digo hombres o mujeres) enamoradas de ti, ¿y por qué no?
Eres bella, inteligente, sensible, toda una dama y a la vez dura y verdadera, que a pesar de que dices tener defectos son pequeñas tonterias en mi opinión, eres perfectamente imperfecta, en la justa medida para ser posible, en la forma exacta para que todas las personas te envidien. Caminas moviendo el mundo, sonries entregando alegría y miras como desentrañando el alma de los demás. Volteas y congelas el ambiente, hablas tornando música tus palabras y encandilas con tus ojos como serpiente hipnotizadora, ¿puedes ser más única?
Disculpa por la extensión pero esto es una excusa. Quiero librarme de tu encanto, quiero poder decir 'miren, ya no estoy enamorado' pero es tan difícil... si hubiera un modo de cambiar mi mundo, de girar el destino y poder dejar de gritar en las noches, de hablarle a mi almohada ahogada de tanto sollozo, de tener a Diego hastiado del mismo tema, de tener post repetitivos, de andar desconcentrado en clase, de hacer tarjetas que nunca entregaré porque aun no estoy seguro de si te gusta la cursilería, de no sacarte de mis posibles temas de conversación y poder lograr un minuto de paz, uno de esos en que la mente ya no necesita más y se es feliz...
Pero no puedo, no puedo negar mi naturaleza, no puedo obviar mi tendencia a pensarte, a quererte, a desearte con todo mi ser, a dejar de usar oraciones largas con ideas separadas por comas solamente para expresar palabras que ya no saben como salir de mi maldito músculo cardiaco.Simplemente no puedo decir no quiero pensarte cuando el más profundo deseo de mi vida es se aquel que te pueda hacer sonreir, sin más ni menos, ser tu persona especial, tu parte faltante...
Pero existe él y existo yo en el mismo momento. No importa cuan larga sea esta carta, no lo vas a dejar por eso; es por gusto, tú seguirás con él porque tuvo el valor de declararse y porque te quiere en forma obvia, porque se esfuerza en que lo aguantes y porque está contigo en los momentos importantes. No puedo hacer nada para que lo saques de tu vida; también sería injusto que intente hacer algo porque si él está contigo ahora... confiaré en tu juicio. Al fin y al cabo, por más que no lo menciones mucho, debes quererlo como a nada en el mundo...
Si pudiera tener un deseo sería una mirada tuya que eso es todo para mi. Te visito por ver tus ojos con ese brillo sui generis, por escuchar tu voz melodiosa y sobre todo esa sonrisa natural, cero por ciento artificial, esa sonrisa por la que van a llorarte los santos, que derriba el cielo, que me somete a tu voluntad.
Tengo que dejar este vicio; mi corazón no resiste más, estoy muriendo por dentro, estoy ahogándome una y otra vez en el mismo caldo biológico de almuerzos atrasados y sueños aplazados, de esperanzas carcomidas de tenerte algún día a mi lado y que ambos sabemos muy bien que nunca sucederá, ya me lo has dicho y como niño no entiendo, terco insisto e insisto en dar todo mi amor en una causa perdida hace mucho, creo que desde que nos conocimos.
No es un adios a tí, niña, es solamente mi forma de extirparme este sentimiento que no me deja seguir: es esto o una cariñolotomía para hacerme reaccionar y hablar de temas que no te involucren. No te lo tomes a pecho, me gusta mucho pero no puedo seguir en lo mismo...







La próxima vez que me veas, abrázame, casi nunca lo haces y me gustaría mucho.




PD: Otra vez me extendí demasiado. No quiero releer el texto y si hay faltas ortográficas, disculpen mi ignorancia. Hoy sólo quiero decir adios a una parte mía que sé no se irá al publicar esto, sino al pasar de los días y entender que debo hacerme caso a mí mismo...
Creo que este era el porqué de tanto post depresivo :P

viernes, 9 de octubre de 2009

Único/Soledad

-¿Aló?
-Hi niña!! ¿Qué tal estás?
-Hola, que tal. Bien, y tú?
-Mejor creo, ya se me pasó la paranoia del estar solo creo yo.
-Por fin, ¿eso significa que vas a volver al messenger y a las llamadas telefónicas de más de media hora?
-Sep, este tiempo de aislado ya me astió.
-Y dime, en esta prueba zonzita que hiciste al aislarte, ¿cuántos te llamaron o intentaron contactar por su propia iniciativa?
-...
-Sorry
-La verdad, no entrando a internet ni bsucando a nadie sólo dos personas me llamaron por sí mismos: mi hermano del alma y mi prima...
-¿Y yo?
-Tú me respondiste a un mail que te mandé, así que no fue tu propia iniciativa creo yo
-Oye!!
-La verdad nomás
-¿Qué vas a hacer ahora?
-Nada, ya me di cuenta que opinan de mí...
-Zonzo, tú estás mal de la cabeza. Ellos tienen una vida agitada, tienen que estudiar, algunos trabajar y muchos otros mantener una familia y tú quieres que se acuerden de llamarte. Tú de por sí eres un amigo único, no te menosprecies.
-No me menosprecio, sólo que...
-Sí lo haces. Eres demasiado pesimista y siempre andas rumiando como canadiense por qué las cosas son así. Tienes que entender que eres una persona maravillosa, que te gusta leer y saber mucho de música, que manejas otro idioma, que siempre está allí para sus amigos y que es muy inteligente; eres especial, es por eso...
-Qué debo permanecer solo.


Based on
Rebuild of Evangelion 2.0
You are (not) alone




PD: Son tres personas las que lo hicieron. Gracias Elizbeth :)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Reflexión perezosa o La búsqueda del alma (terriblemente yo)


Ahora entiendo que la labor del alquimista es la misma del escritor: busca con preciosismo dentro de su alma para dar a conocer los límites del mundo.
Es semejante al violinista que sentado armoniosamente atreve notas al aire, sacude y menea, inventa y agrupa. Somos al fin y al cabo la misma persona buscando aceptación a través de algo notable, queriendo hacernos notar pero, ¿con qué propósito?
El mismo que llevó al cartero a grabar los sonidos del mundo, el mismo motivo que cautivó a Marco Antonio, la razón por la que el joven alquimista se conviritió en viento y por la cual Proust plasmó sus más torridas decepciones: sólo por ser querido.
¿Es motivo suficiente? No soy digno de juzgar pero creo que sí. Juan Pablo Castel dice que el motivo máximo es obtener la comprensión de alguien, al menos una sola persona; Borges trama eso en Ulrica, haciendo suficiente la vida con un encuentro único, al menos uno solo; Becker adorna el neoclásico con encuentros sentimentales y el Dr. Lecter renuncia a su brazo por una idea parecida.
Estoy cerca creo.
La búsqueda del alma no es más que una introspección del presente desmenuzado en mil emociones pequeñas, desde el olor de la tierra en los pies hasta el dolor casi físico de ver niños pobres en las calles. Cada vez que salgo a buscar esto me encuentro ante un laberinto infinito, con miles de túneles plagado de espejos y huecos falsos donde me engaño a mí mismo. Me veo repetido mil y un veces, mis defectos se acrecentan y las virtudes se vuelven escasas en tremenda inmensidad. Camino y camino buscando una salida o la sala central, donde está el premio, pero por más que me esfuerzo y sigo caminando no encuentro más que pisadas falsas, lugares escavados y cadáveres de recuerdos a flote aún. Allí están los restos del primer beso, la alegría de hacer una celada en fianchetto con un alfil inservible, el dolor de la anestesia agotada y el placer a medias en un pasaje perdido. Veo que cada vez que avanzo retrocedo y el laberinto me obliga a reaprender lecciones pasadas que por alguna razón no asimilé correctamente, como el hecho de salvar cada centavo (que por cada amarillo desperdiciado se pierde un Basadre al mes), cortar las uñas para evitar agujas y anestesia y nunca decir toda la verdad a las mujeres, que si uno les dice que no estás comiendo se escandalizan, que si les dices que ya no dormiste por hacerles una tarjeta se enojan por la tarjeta y no celebran el esfuerzo.

Al fin y al cabo,
el entendimiento del sexo opuesto
debe ser un apartado especial
con miles de volúmenes a dedicar.


Mi busqueda radica entonces en reaprender y buscar a alguien que me entienda, ¿es eso? No me satisface la respuesta. Hoy los pensamientos se pusieron caóticos en mi mente, estoy a punto de reventar y no tengo ningún maldito hombro donde soltar tanta lágrima reprimida. Me gustaría poder contar todo sueltamente pero no sé la frecuencia de visitas ni mucho menos la probabilidad de que alguien conocido se cruce con este texto tan opaco y critique mi falta de responsabilidad al soltar todo lo que siento.
Es todo tan confuso y claro al mismo tiempo: me siento solo entre tanta gente y no sé que demonios hacer para detener esta naranjada. Siempre intenté ser el mejor, el que pudiese crear un Universo de la nada y para eso forcé el conocimiento al extremo de truncarme en odas hebreas y una sonata inmorta de Cliff Burton. Por eso ahora cuando estoy tan adelante, tan cerca a mi meta me pregunto: ¿alguien me entiende para tener una sola esperanza?
Como dijo Eterna, de tanto querer y sufrir terminé aprendiendo más pero

... lo que necesito es más. Me importan poco los besos. Me importan menos las imágenes, las apariencias. Me importan las mentes, las personalidades. Me importa lo que realmente importa...

Aún sigo incrédulo de que no entiendas lo mucho que te quiero. Que te lo he dicho más de tres veces en serio y me tomas en broma, o tal vez eres precavida o tal vez no quieres dañarme con la verdad; el hecho es que sufro y ni siquiera tengo la certeza de haber marcado algo, de haberme ganado el derecho a ser un recuerdo en tu mente y no algo que se desecha para conservar en la memoria cosas más importantes como el precio del dólar o la dicotomía del cielo y el infierno. Sigo buscando de todas formas, me he truncado en tí porque te conozco y sé como eres, no me interesa la belleza, solamente me interesas tú (en el terrible todo que eso implica, defectos y virtudes, belleza y alma)
El día que lo entiendas ven y explícamelo por favor, mi alma sigue vagando por tu distrito y no sé que hacer para recuperarla...




PD: Tal vez sea hora de buscar un sitio donde gritar sin que nadie me detenga. Un manicomio estaría bien...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Errando...

¿Qué haces cuando puedes ver el futuro?
La mayoría dice que lo aprovecharía, que cambiaría todo lo malo y haría este un lugar mejor. Eso es mentira. Si lo quisieran hacer, se volverían codiciosos pronto y nadie los controlaría; pero Joseph sabe la verdad y sabe muy bien que el futuro es una ilusión del presente, puede ser observado pero no modificado.
Joseph es solamente un testigo más de la maraña de situaciones aparentemente futiles pero suficientes para desaparecer naciones. Empezó a vivir por culpa de un judío que lo condenó por cumplir su trabajo y ahora deberá esperar a que vuelva viajando una y otra vez por la tierra, viendo perecer a toda la gente y a las naciones surgir. Cada vez que visita Cusco conversa con el hijo del Sol, que ahora resulta esclavo de una nueva civilización que lo oprime. Cada vez que llega al límite del mundo se echa a descansar durante seis meses pero ahora hay menos hielo y más cadáveres de animales. Cada vez que pasa por Arimatea pregunta si hay algo nuevo pero ahora la gente ya no es religiosa, prefiere las armas y las guerras sin sentido, matar palestinos para dar sentido a sus vidas.



El mundo está cambiando a pasos agigantados y Joseph está preocupado. Los sabios vaticinaban la Parusía para el comienzo del segundo milenio de espera pero nada parece indicar dicho arribo. Ha aprendido tanto que ya no sabe que hacer, si escribir o disfrutar del placer mundano. Nuestro personaje en cuestión, el señor Joseph Cartaphilus es un erudito puro a cuestión de fuerza: de tanto vivir tenía que aprender. Conoce desde el sánscrito hasta el esperanto, las piezas de Beethoven y los últimos éxitos de Red Hot Chili Peppers, la diferencia entre un Debian y un Fedora. Es de los que vagan por la calle aceptando todo, diciendo cuando interiormente, maldice las palabras que lo tienen atado:

-Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino.

Y sigue esperando. Conoció el amor, lo vió irse, sufrió mil heridas, tanto corporales como mentales, punzocortantes y sentimentales. Fue justamente por una herida que conoció a Sofia, caminando con un tajo de carnicero en el brazo y ella asustada por el rastro de sangre.
-¡Tiene que ir a un hospital! gritó ella.
-No es necesario, deme un tylenol y olvidemos el asunto.
Ella no aceptó el trato y lo llevó a su departamento. Entre lo poco que sabe bien (es decir, de las cosas que nunca duda al hacerlas) es primeros auxilios, a pesar de nunca haberlos puesto en práctica. Coge el desinfectante, las vendas y los demás ungüentos mágicos que Joseph vió ser inventados en el lejano imperio de Shin. Ella concentrada y él la observa de pronto sorprendido: es el mismo rostro de la doncella que no tenía manos, aquella que simboliza el aspecto más joven de la Diosa. La contempló mientras ella acababa su tarea y sintió el mismo asombro que Tabris al caminar por ese pequeño sector del mundo, asombro y fascinación sin explicación por algo tan sencillo como el rostro alegre y despreocupado de una bella dama.
-Sabes, dijo ella, Gabriel me dijo que las cicatrices son el mapa del alma.
-Entonces conoces a Gabriel.
Sofía se sorprendió, era como si solamente existiese un Gabriel en el mundo y así se lo dijo.
-Ambos sabemos de que Gabriel hablo.
Ella lo sabía pero no sabía que era un arcángel con el poder de someter a Abadón, el destructor jefe de los demonios de la 7ª jerarquía. No sabe que es testigo del miedo de persecuciones, miles de matanzas en ghettos, y autor de miles de desgracias. Tal vez porque para tí soy un cero a la izquierda es que no me prestas atención cuando el señor Cartaphilus descansa y regala sabiduría que salva, de esa que traspasa los siete mares y vuelve al mismo lugar en forma de mirada penetrante, de esa que Robert Watson-Watt decía el secreto del arma definitiva. Son esos ojos que contienen la Verdad detrás de la puerta, de las miradas que revelan nada y hacen especular todo, ya que Sofía no entiende lo que dice pero que mala suerte, es como estar en un pozo sin fondo oyendo el secreto de la sangre en las venas y el nacimiento intrínseco de las llamas del alma. El momento es eterno y no sabe que hacer, Joseph no puede creer este encuentro tan exacto, sólo por un ladrón que intentó arrebatarle el espejo que Lennart alguna vez le regaló y que al no querer soltarlo le provocó herida bárbara, ahora está frente a esas personas que sonrien y el mundo se cae de perfecto.
-Te lo agradezco, doncella aparte.
¿? Sofía entiende poco pero no, tu sabes bien...
-El tiempo llegará y verás que tu futuro es eminente. Puede que no me escuches pero lo diré: que cuando la Parusía comience, tú serás protagonista y estarás agradecida de haberme curado. Sólo asegurate de cuidar a ese ángel insensato y de que no abandonde su tarea.
-¿Gabriel es un ...?
-Tengo miles de años de observar el futuro. Puedo ver desgracias que no quiero que sucedan pero nunca se pueden evitar, el destino está hecho y no queda más que presenciarlo. Eso es lo que soy, un simple testigo.
-Todos tenemos el libre albedrío.
-Eso es una mentira falaz.

(Ahora sonreirás y me iré y nunca más nos veremos, doncella, vaticina Joseph)

Pero ella no sonrie, llora y el tiempo se detiene. ¿Ha fallado la mirada premonitoria de Joseph?
-Quiero cambiar mis sueños por aire, quiero dejar todo y no saber nada, que desde que apareció Gabriel, desde que empecé a salir con Gonzalo no tengo sosiego, tengo miedo de estar haciendo mal, de hacer daño, solloza la joven.
¿Ha terminado mi don? ¿mi castigo está por fin pagado? Joseph está junto a la chica que llora y lo único que tiene en mente es que ya no tiene que cargar con el peso de una pena impuesta hace dos mil años.

...

Gonzalo llega a casa y Sofía sonrie de nuevo. Le alegra verla tan feliz.
-¿Qué tal tu día niña?
-Ayude a un señor con una herida que asqueaba y me dijo el futuro.
-¿Qué?
-Y no te preocupes, seremos felices.
-¿Él te lo dijo?
-No. Pero después de dos mil años entendió que todos podemos cambiar el destino así que me propongo hacerte feliz no importa lo que pase.
-...
-...
-Entonces también prometo hacerte feliz.
-No es necesario.

Si tú sonries, yo seré la persona más afortunada.


PD: Hoy me propongo cambiar todo y no ser un simple espectador.
Gracias a todos por el ánimo de estas últimas semanas.

:)

Y gracias a todos los que llegaron hasta aquí, sé que el texto es bien pesadito...