jueves, 11 de diciembre de 2008

De palomas y locas.

Garuaba pero a ella no le importaba y aunque fuera él quien adoraba la lluvia estaba preocupado por el vestido de ella.
-Justo hoy, ¿por qué hoy de blanco?
-Porque quería que lo veas. Lo compramos ayer con mi prima.
Mujeres. Él nunca podrá entender porque esa necesidad de comprar ropa y abarrotar los roperos. Salen a la avenida y buscan un taxi, él contando con la mano en el bolsillo las monedas que tiene y ella cogida de su brazo como si quisiera lucirlo.
-Maestro, ¿cuánto al centro?
Bajamos y la garúa frenó. Habían nada de palomas y cero de ambulantes. Increible.
-¿Te gustan los helados?
Es obvio que ella sabe la respuesta pero lo dice para que la invite. ¿A quién no le gustan los helados? ¡Hasta a los intolerantes a la lactosa les gusta el helado! Ella avanza pero aparece la primera paloma que vemos en la tarde.
-¿Nos sentamos a verla?
Esta chiquita está loca, pero no. La paloma se dirige primero hacia la fuente caminando cuando un pequeño de diez años la espanta. Ella vuela un par de metros y vuelve a su caminar patoso hacia la fuente. Una vez allí agita nuevamente las alas para subirse al borde y ser fotografiada por un turista, seguramente extranjero, por la pinta. Se queda meditando en el borde cuál será su siguiente paso mientras una señora ofrece alimento para aves. Ella me pide que compre y yo lo hago de mala gana porque creo que es un desperdicio. Alimentamos a nuestra pequeña amiga y ella nos mira, como diciendo 'podrían darme más, por favor'
Al rato se aburre y da círculos por la plaza. En un momento creemos perderla de vista pero vuelve a nosotros. Que inteligente esta paloma. Ahora empiezan a llegar más de sus compañeras pero la nuestra es identificable, tiene una pluma levantada en la cola, como si la hubiesen querido atacar. Ahora es un espectáculo verlas volando de aquí para allá como si nada importase y ellas fuesen las dueñas de la plaza, no los humanos.
Nuestra amiga se ve cortejada de repente. Un palomo da vueltas alrededor de ella y la persigue. Ella intenta huir pero nada, el otro no desiste, cuando de repente empieza a garuar de nuevo.
-No quiero que te mojes si llueve en serio.


Ella se levanta de mala gana porque le gusta ver películas. Según ella, la vida de una paloma puede ser muy entretenida si le das la oportunidad.
Maldición, nadie se lo diga pero esa mujer siempre tiene la razón!!

1 comentario:

aLba dijo...

lo siento , pero yo odio las palomas jeje
un saludo